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Cómo detectar cuellos de botella en un embudo: caso práctico de Growth Marketing

Foto del escritor: Maria Florencia Rey Milano
Maria Florencia Rey Milano
3 ago
6 min de lectura
Representar un embudo de conversión digital visto como un sistema conectado.

Muchas empresas invierten en campañas de adquisición, observan métricas como el CTR, el costo por clic o la cantidad de registros y, cuando esos números parecen saludables, concluyen que su estrategia está funcionando.

Pero generar clics o registros no significa necesariamente generar crecimiento.

El verdadero problema puede aparecer después: cuando las personas llegan, crean una cuenta, pero nunca alcanzan la primera experiencia de valor del producto.

Para mostrar cómo analizar este tipo de situaciones desde una mirada de Growth Marketing, desarrollé el caso ficticio de FacturaSimple, una plataforma SaaS que ayuda a trabajadores independientes y pequeñas empresas a crear facturas, registrar clientes y gestionar sus cobros.

El objetivo de este análisis no es optimizar una campaña aislada, sino identificar el principal cuello de botella del sistema y diseñar un experimento que involucre a Marketing, Producto, Desarrollo y Datos.


El punto de partida: campañas que parecen funcionar


FacturaSimple invierte en Meta Ads y Google Ads para captar usuarios interesados en simplificar la gestión de sus negocios.

Durante los últimos 30 días, el embudo presentó los siguientes resultados:

Etapa del embudo

Usuarios

Conversión

Impresiones

500.000

Clics

15.000

CTR del 3%

Visitas a la landing page

13.500

90% de los clics

Registros

2.700

20% de las visitas

Primera factura en 24 horas

324

12% de los registros

Usuarios activos en el día 7

162

6% de los registros

Si observamos únicamente la parte superior del embudo, los resultados parecen positivos.

El CTR es del 3%, la mayoría de los clics llega a la landing page y se generan 2.700 registros mensuales. Desde una mirada centrada exclusivamente en campañas, podría concluirse que la adquisición funciona.

Sin embargo, el dato más importante aparece después del registro:

solo el 12% de los nuevos usuarios crea su primera factura durante las primeras 24 horas.

En otras palabras, la empresa está pagando por adquirir usuarios que ingresan al producto, pero no llegan a experimentar su valor principal.


El verdadero cuello de botella está en la activación


Persona emprendedora o profesional independiente frente a una computadora utilizando una plataforma de facturación online.

En un producto digital, registrarse no siempre representa una conversión real.

Una persona puede completar un formulario, crear una cuenta y aun así abandonar el producto sin haber comprendido cómo funciona ni por qué debería seguir utilizándolo.

En el caso de FacturaSimple, la acción que representa el primer momento de valor es la creación de una factura. Hasta que el usuario no realiza esa acción, todavía no experimentó concretamente el beneficio prometido.

Las entrevistas con usuarios y las grabaciones de sesiones permitieron identificar tres fricciones principales:

  • El usuario encuentra un panel inicial vacío y sin indicaciones claras.

  • Antes de emitir una factura debe completar varios datos de configuración.

  • La publicidad promete “facturar en minutos”, pero el onboarding no cumple esa expectativa.

Este desalineamiento no puede resolverse únicamente modificando los anuncios.

El problema atraviesa todo el sistema: comienza en la promesa de adquisición, continúa en la experiencia de producto y termina afectando la activación, la retención y el retorno de la inversión.


De campañas aisladas a un sistema de crecimiento


Una mentalidad tradicional podría llevar al equipo a lanzar más anuncios, cambiar creatividades o intentar reducir el costo por registro.

Pero optimizar la adquisición cuando el producto no logra activar a los usuarios puede terminar amplificando el problema.

Cuanto más tráfico se envíe al mismo flujo, más personas llegarán a una experiencia que no las ayuda a obtener valor.

Desde una mirada de Growth, la pregunta no es solamente:

¿Cómo conseguimos más registros?

La pregunta debería ser:

¿Cómo conseguimos que una mayor proporción de las personas que ya se registran llegue rápidamente a experimentar el valor del producto?

A partir de esta pregunta se formuló la siguiente hipótesis:

Si simplificamos el onboarding a tres pasos con datos de ejemplo precargados, entonces el porcentaje de usuarios que crea su primera factura en 24 horas subirá del 12% al 18%, porque reduciremos la carga cognitiva y acercaremos al usuario a la primera experiencia de valor más rápidamente.

La hipótesis propone un cambio concreto, una métrica observable, un resultado esperado y una explicación sobre por qué debería producirse la mejora.


Por qué no conviene modificar todo al mismo tiempo


Además del onboarding, el equipo detectó otra posible oportunidad: ajustar las campañas para atraer usuarios con una necesidad inmediata de emitir una factura.

Sin embargo, cambiar simultáneamente el producto y la segmentación publicitaria generaría un problema de interpretación.

Si la activación mejorara, no sería posible saber si el resultado se produjo por:

  • El nuevo onboarding.

  • La nueva audiencia publicitaria.

  • La combinación de ambos cambios.

  • Una diferencia en la calidad o intención de los usuarios captados.

Para evitar esta confusión, se propone un piloto exploratorio con diseño 2x2:

Grupo

Onboarding nuevo

Targeting nuevo

A: control

No

No

B

No

C

No

D

Este diseño permite observar por separado el impacto del cambio de producto, el cambio de targeting y la posible interacción entre ambos.

Con aproximadamente 650 registros semanales, cada grupo recibiría cerca de 160 usuarios.

La muestra permitiría obtener una lectura direccional, aunque no necesariamente una significancia estadística fuerte. Por ese motivo, si alguno de los grupos muestra una tendencia clara, el experimento debería continuar durante una segunda semana, concentrando el tráfico en la variable con mayor potencial.


El experimento requiere romper los silos


Una de las principales diferencias entre una campaña tradicional y un experimento de Growth es que el resultado no depende exclusivamente de Marketing.

Para ejecutar este test en una semana se necesita la participación coordinada de Producto, Desarrollo, Datos y Paid Media.


Producto y Desarrollo


El equipo deberá crear un onboarding simplificado compuesto por tres pasos:

  1. Seleccionar el tipo de actividad.

  2. Utilizar o editar datos de ejemplo precargados.

  3. Crear y guardar la primera factura.

También será necesario incorporar:

  • Una barra de progreso.

  • Una plantilla de factura precargada.

  • Un llamado a la acción visible: “Crear mi primera factura”.

  • Datos de ejemplo editables.

  • Asignación aleatoria de usuarios a los cuatro grupos del experimento.

El objetivo no es eliminar información necesaria, sino postergar configuraciones que no son imprescindibles para que el usuario llegue a su primera experiencia de valor.


Datos y Analítica


El equipo de Datos deberá asegurar el seguimiento de los principales eventos del embudo:

  • Registro completado.

  • Paso del onboarding completado.

  • Primera factura creada dentro de las primeras 24 horas.

  • Usuario activo en el día 7.

El análisis deberá comparar los resultados de cada grupo y segmentarlos por canal, campaña y dispositivo.

También será importante incorporar métricas de control o guardrails, como:

  • Errores técnicos.

  • Facturas que no pueden guardarse correctamente.

  • Incremento de consultas al soporte.

  • Abandono en pasos específicos del onboarding.

Una mejora en activación no debería conseguirse a costa de generar problemas operativos o una experiencia confusa.


Paid Media


Para los grupos que utilicen el nuevo targeting, el especialista en Paid Media deberá diferenciar a los usuarios que tienen una intención inmediata de facturar de aquellos que muestran un interés más general en herramientas administrativas.

El mensaje publicitario también deberá alinearse con la nueva experiencia:

“Creá tu primera factura en tres pasos.”

Además, será necesario:

  • Mantener estable el presupuesto durante el test.

  • Utilizar parámetros UTM para identificar campañas y grupos.

  • Alinear la landing page con la promesa del anuncio.

  • Evitar cambios adicionales que puedan contaminar los resultados.


La métrica que determina el éxito


La métrica principal del experimento, u One Metric That Matters, será:

Porcentaje de nuevos usuarios que crea su primera factura dentro de las primeras 24 horas posteriores al registro.

El experimento se considerará exitoso si al menos uno de los grupos B, C o D alcanza una tasa de activación del 18%, frente al 12% actual, sin provocar un incremento significativo de errores técnicos o consultas a soporte.

Esta métrica es más relevante que el CTR o el volumen de registros porque representa el momento en el que el usuario experimenta el valor central del producto.

El objetivo no es solamente conseguir que más personas entren al embudo. Es lograr que una mayor proporción de quienes ya ingresaron avance hasta la activación.


Qué nos enseñanza este caso

El crecimiento no se produce por acumular campañas, canales o acciones aisladas.

Se produce cuando la empresa consigue conectar adquisición, producto, experiencia de usuario, datos y retención dentro de un mismo sistema.

En este caso, los anuncios no eran necesariamente el problema. El cuello de botella estaba en lo que sucedía después del clic.

La mirada Growth permite dejar de preguntar solamente cuánto tráfico o cuántos registros genera una campaña y comenzar a analizar cuánto valor logra experimentar realmente cada usuario adquirido.

Porque atraer más personas hacia una experiencia que no activa no es crecer.

Es escalar una fricción.

 
 
 

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